La Defensa Personal es una disciplina que agrupa un conjunto de técnicas, utilizadas para detener una acción ofensiva llevada a cabo contra la persona. Las técnicas de defensa personal fueron en principio tomadas de las artes marciales tradicionales y perfeccionadas y depuradas con el objeto de hacer máxima su efectividad y de adaptarlas a las hipótesis de conflicto en las condiciones actuales de vida. En defensa personal, se utilizan técnicas sencillas, tratan de evitarse los movimientos complejos. Principalmente se utilizan bloqueos, retenciones y palancas de modo de reducir al adversario lo más rápido posible y acortando los tiempos de combate para evitar riesgos y dejar en segundo plano diferencias físicas.
Podemos definir la Defensa Personal Femenina como el conjunto de técnicas que utilizamos para detener o repeler una acción ofensiva, principalmente, en los casos de malos tratos o violencia de género, agresiones sexuales y agresiones en general como situaciones violentas generadas por conflictos cotidianos.
Podemos definir la Defensa Personal Policial como el conjunto de las técnicas o acciones encaminadas para la reducción y detención de los autores o acciones ilícitas, sin olvidar la defensa de la integridad física de terceras personas y la nuestra propia. Respetando siempre la legalidad vigente y causando el menor daño posible al detenido.
Por supuesto, al hablar de Defensa Personal Policial no nos referimos únicamente a los agentes de Policía sino que también se incluye en ese grupo a Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local/Municipal, Vigilantes de Seguridad, Policía Autonómica, Escoltas Privados... y en general cualquier miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (Pública y Privada).